Proinpa: 21 años dedicados a la tierra, a la semilla y a la alimentación

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- Mantenerse unidos para impulsar el cultivo de la tierra y la producción de alimentos sanos para el pueblo venezolano ha sido el logro más grande de la red de Productores Integrales del Páramo (Proinpa), durante los últimos  21 años.

De acuerdo con Rafael Romero, miembro fundador y coordinador de Planificación de Proinpa, esta organización trabaja arduamente enfocada en tres estrategias: la diversificación de la producción, la ruptura con el esquema del monocultivo y la tecnificación de los procesos.

“Queremos diversificar el tema de especies; desarrollar la biotecnología de semilla en papa, pero también en ajo, fresa, estevia, café, trigo, quinua y muchos más. Además, necesitamos salir del monocultivo para avanzar a la agricultura diversificada, familiar y sustentable. La tecnificación no es solamente el cultivo in vitro, sino tecnologías sencillas como manejo de suelos, abonos verdes, lombricultura y microorganismos eficientes para el cultivo”, manifestó.

Según Romero, los 84 agricultores andinos, miembros actuales de Proinpa, apuestan por  el proceso de escalamiento de la producción de semillas artesanales, puesto que  la semilla es el único elemento que es insustituible.

“No hay producción posible si no existe la semilla. La semilla es el origen; la genética representada en la semilla no tiene sustituto, y eso le da el valor estratégico que tiene. Si nosotros logramos romper la dependencia en materia de semilla, ya tenemos la mitad de la batalla ganada y generaremos bienestar al pueblo porque garantizamos los alimentos”, indicó.

La crisis actual no los detiene

Rafael Romero aseguró que Proinpa no ha escapado a los efectos de la pandemia causada por la COVID-19 y del bloqueo financiero criminal por el que atraviesa Venezuela.

“La producción de alimentos es un tema estratégico para el país, ¡eso está claro! No hemos parado. Tenemos complicaciones con el tema energético, combustible para movilizarnos sobre todo los productores a nivel de fincas. Sin embargo, hacemos el esfuerzo, enfrentamos las dificultades de manera colectiva y no individual, porque ahí es donde somos más vulnerables”, expresó el vocero.

Subrayó que la pandemia ha dado un impulso a las alianzas estratégicas, como es el proyecto de semillas con esquema de agricultura familiar con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Hoy por hoy, tenemos una red en el estado Mérida de 10 invernaderos para ampliar la capacidad de producción de semillas de papa. Además, con el apoyo de Codecyt ya estamos en 13 estados del país en un proceso de multiplicación de semilla para pisos bajos. Esperamos mejorar el equipo técnico de los invernaderos y de los laboratorios para poder cumplir con todas las metas”, enfatizó.

Añadió que Proinpa lucha por la agricultura agroecológica y, por tal razón, había previsto la necesidad de depender cada vez menos de los factores externos y de las importaciones para la producción de alimentos.

“Poder producir nuestra propia semilla y no tener que depender de semillas foráneas es la clave. En el tema de los insumos, que es bastante duro, tratamos de sustituir químicos por bioinsumos, aunque sabemos que la complejidad de migrar de la agricultura convencional a la agricultura ecológica. En vista de la emergencia mundial que tenemos, hemos hecho el esfuerzo para  concretar la tecnificación, la diversificación y la organización social de la producción”, puntualizó Romero.

21 años dejan huella

El coordinador de Planificación de los Productores Integrales del Páramo, Rafael Romero, comentó que, pasadas más de dos décadas, esta organización ha visto nacer una nueva generación de proinperos con una misión de retomar el control de la producción nacional a través de la agricultura familiar, basada en los conocimientos.

“Estamos viendo una segunda generación, hijos de proinperos, y eso nos da mucha esperanza. Nuestro trabajo se proyectará al futuro; estamos aprendiendo de las experiencias de estos primeros 20 años. Queremos decirle a la gente que la salida es producir, trabajar y quejarse menos. No desconocemos la crisis, pero entendemos que la única manera de solventarla es mirando hacia adelante y no quedarse estancado”, señaló el pionero de Proinpa.

Finalmente, el agricultor hizo un llamado al pueblo venezolano a cumplir las medidas de bioseguridad para prevenir la propagación del nuevo coronavirus.

“Debemos cuidarnos todos, porque todos somos necesarios; debemos tener la esperanza de que todo saldrá bien. Vamos a seguir trabajando, produciendo, y tratar de mostrar, dignamente, el trabajo como la única ruta para salir de la crisis estructural del país”, recalcó.

Científicos venezolanos estudiarán bases genéticas de más de 100 variedades de papa soberana

Prensa Mincyt/Karina Depablos.-  Un equipo de científicos del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) inició un estudio para conocer las propiedades y potencialidades agroecológicas y culinarias de más de 100 variedades de papa soberana.
 
De acuerdo con el científico Juan Mateus, director de Agricultura y Soberanía Alimentaria del IDEA, este proyecto, enmarcado en la Alianza Científico-Campesina, también se enfocará en la caracterización nutricional de los microelementos de este tubérculo.
 
“Nosotros, en la actualidad, estábamos manejando un poco más de 30 variedades de papa. Ahora, con los 70 clones entregados por la red de Productores Integrales del Páramo (Proinpa), estamos hablando de más de 100 cultivares que vamos a estudiar y a cuidar. El estudio prevé buscar adaptaciones de nuevas variedades de papa a pisos intermedios y bajos”, detalló el investigador.
 
Añadió Mateus que las semillas entregadas por Proinpa al IDEA son clones libres de patógenos y resistentes al cambio climático.
 
“Entre estos clones, se halla una variedad que fue seleccionada por el pueblo campesino de Gavidia por su resistencia al temible patógeno «Phytophthora infestans» que afecta las siembras en el mundo. Estos cultivares forman parte del patrimonio de semillas que resguarda y multiplica la red de Productores Integrales del Páramo”, manifestó.
 
El científico indicó que el banco de germoplasmas de Proinpa cuenta con la colaboración de especialistas de otros centros de investigación, como la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA), la Universidad de Los Andes (ULA), el Instituto de Biología Experimental de la UCV y el IDEA.
 

Papa andígena 

El director de Agricultura y Soberanía Alimentaria del IDEA, Juan Mateus, aseguró que comenzarán el estudio de nuevos germoplasmas de papa andígena.
 
“Es un paso clave porque cuando hablamos de papa andígena nos referimos a materiales fitogenéticos ancestrales. Estamos hablando de variedades que tienen colores, aspectos y formas curiosos, pero que son parte de la biodiversidad, de la riqueza agrodiversa de Venezuela“, recalcó.
 
Mateus comentó que es necesario intensificar los proyectos de investigación para mejorar la agricultura familiar basada en la papa soberana, así como para aprender a valorar la diversidad genética de los tubérculos criollos.
 
“Cuando ves la papa andígena, ves colores morados, por fuera; negro y morado, por dentro; diversos tonos, colores y sabores. Eso es lo importante de esta colección que está entrando aquí en el IDEA, directo de los Andes venezolanos”, dijo el investigador.
 
El científico alertó que la población venezolana ha internalizado tanto la colonialidad que los consumidores ahora solo quieren papas blancas con ojos superficiales.
 
“Cuando vas al mercado y ves una papa con ojos hundidos, no la quieres. Ignoramos la diversidad de formas, colores y sabores criollos. La diversidad de la papa hay que promocionarla; aprender a valorar lo nuestro”, puntualizó.
 
Agregó Juan Mateus que la Alianza Científico Campesina ha logrado despertar el interés por la protección y la producción de semilla de papa soberana.
 
“Hay una ganancia en conocimiento, hay una ganancia para el pueblo de Venezuela en cuanto al empoderamiento de la metodología para cultivos y semillas. Podemos ampliar el proyecto y crear más centros de reserva de semillas, más bancos de germoplasmas. Venezuela tiene una riqueza para pasarse toda una vida trabajando e investigando, y hacia allá vamos”, destacó.

Familias andinas cultivarán semillas artesanales de cereales y hortalizas con apoyo de científicos y la FAO

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- Este viernes 28 de agosto, 45 familias campesinas de los municipios Rangel, Miranda y Cardenal Quintero, del estado Mérida, obtuvieron semillas artesanales de cereales, leguminosas y hortalizas; a fin de incrementar la producción de alimentos sanos para el pueblo venezolano.

En el marco del convenio suscrito entre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, estos trabajadores del campo comenzarán a sembrar rubros como quinua, maíz blanco, trigo, pira o amaranto, arveja blanca y arveja negra, habas, acelga, apio españa, calabacín, cebollín, cilantro, lechuga, perejil y rábano; bajo un enfoque integral agroecológico que combina la tradición y los saberes de los pueblos con el conocimiento académico.  

Los campesinos y las campesinas de la entidad merideña también recibieron bioinsumos, como fertilizantes para la floración y formación de frutos; repelentes; hormonas de crecimiento; abonos.

En total, los representantes de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt) y la FAO entregaron más de
46 kilos de semillas soberanas, de las cuales 31.40 kilos corresponden a cereales, 9.28 kilos a leguminosas y 5.77 kilos a hortalizas.

Se estima que este grupo de productores andinos siembre un área aproximada de 3.49 hectáreas entre los municipios Rangel, Cardenal Quintero y Miranda, todos pertenecientes al páramo del estado Mérida. 

FAO reconoce labor de Alianza Científico-Campesina 

Durante el acto de intercambio de semillas y saberes, en Mucuchíes, Lenín Gradiz, coordinador del Programa de Resiliencia de FAO en Venezuela, reconoció las capacidades comunitarias activadas con la Alianza Científico-Campesina.

«En Mérida, hay todo un tejido social fortalecido», manifestó el representante de la FAO, al tiempo que pidió que estas capacidades puedan acompañar dinámicas productivas en otros territorios, no solo para tiempos de pandemia, sino que se sostengan en el tiempo.

Caroly Higuera, campesina y científica venezolana de la red de Productores Integrales del Páramo (Proinpa), subrayó la importancia de avanzar en la conformación de redes agroecológicas en los distintos territorios, basadas en el conocimiento: «No hay tiempo para la desesperanza. El trabajo del campo no se detiene. Aquí en los páramos, estamos comprometidos con el rescate de semillas y la biodiversidad. La semilla es vida y es nuestro mejor patrimonio para mantener la lucha».