“Conocimiento matriarcal transforma y descoloniza los procesos productivos del país”

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- La ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez-Ramírez, aseguró que la mujer campesina venezolana juega un rol fundamental en las fuerzas productivas de la nación porque su trabajo se enfoca en el cuidado de la vida y la defensa del territorio con innovación, solidaridad y creatividad.

“La familia campesina es el epicentro de las formas y los procesos comunitarios/comunales, organizativos, productivos y emancipatorios. La mujer, la madre, la abuela y la hija que conforma la familia campesina. Este ejercicio de conocimiento  matriarcal genera arraigo y nos permitió, con la Alianza Científico-Campesina, recampesinar y rescatar la semilla nativa”, expresó.

Durante su participación en la mesa telemática “Ciencia de mujer: niñas pilas, mujeres sabias”, Jiménez-Ramírez declaró que el intercambio con las familias agricultoras, como fuerza generadora de saberes y conocimientos ancestrales, ha servido para resguardar la biodiversidad y conseguir con éxito la multiplicación de semillas soberanas.

Informó que el trabajo de los movimientos de base en la región andina, como es el caso de la red de Productores Integrales del Páramo (Proinpa) con el apoyo de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt), ha permitido construir proyectos de innovación con excelentes resultados.

“En Venezuela, la Alianza Científico-Campesina ha rescatado más de 60 semillas de papa, 3 variedades de maíz, 5 variedades de cacao, 8 variedades de café y el trigo ancestral del páramo. Todo ello bajo un patrón de conocimiento matriarcal. En el páramo andino venezolano, se evidencia la participación del conocimiento matriarcal transformando y descolonizando las formas y los procesos de la producción”, indicó.

La titular de la cartera científica señaló que la mujer ha revitalizado el repertorio de alimentos, con la reincorporación de tubérculos (papa, yuca, batata), maíces y granos.  

Subrayó que, bajo el liderazgo de las mujeres venezolanas, en los primeros años de la guerra económica, se crearon más de 110 máquinas procesadoras de harina de maíz.

“Hoy circulan en Venezuela más de 80 harinas de maíz, fruto de experiencias comunitarias. Fue un movimiento emancipatorio, de repensar el conocimiento, recrear el conocimiento con el hacer popular. Somos nosotras, las mujeres, las que contribuimos con los hábitos alimentarios de la familia y también somos las que vamos a transformar y modificar la dieta del venezolano con alimentos sanos y nutritivos, cultivados en nuestra tierra”, manifestó.

Un sistema diferente 

La ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez-Ramírez, explicó que la Alianza Científico-Campesina es ejemplo de la insistencia del Gobierno Bolivariano de crear un propio modelo de conocimientos.

“¡Para descolonizar, debe haber despatriarcalización! Este ejercicio pasa por comunicar patrones de conocimiento distintos, con una ética otra. Porque la ciencia moderna/colonial es una expresión de la sociedad patriarcal”, comentó.

En este sentido, la ministra advirtió que, por siglos, se han buscado soluciones a problemas del futuro, con lógicas moderno-coloniales, basados en unas plataformas de otros tiempos y de otros lugares.

“Dar el debate de las mujeres en la ciencia no solo significa hablar de la participación de la mujer en la investigación y la innovación, sino también el cimiento ideológico en el que se levanta la ciencia y cuál es el metarrelato de este patrón de conocimientos”, puntualizó.

Agricultores venezolanos reproducen semillas de papa provenientes de China y Ecuador

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- Agricultores de la Alianza Científico-Campesina, en el estado Mérida, lograron multiplicar semillas de papa de las variedades Xinhua y Chola provenientes de China y Ecuador, respectivamente.

Este grupo de trabajadores del campo pertenecientes a la red de Productores Integrales del Páramo (Proinpa), con el apoyo de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt), ente adscrito al Ministerio para Ciencia y Tecnología, realizó un meticuloso trabajo de replicación celular de semillas, en el laboratorio, con excelentes resultados.

De acuerdo con Juan Blanco, presidente de Codecyt, los agricultores merideños obtuvieron exitosamente lo que se denomina “semillas espejos”; es decir, semillas iguales biológicamente, con todas sus condiciones y características originales.

“Proinpa hizo este trabajo en sus laboratorios, como hace los distintos trabajos. Todo se hace en microbiología. Es un trabajo interesante que dura años. Este proyecto con Xinhua y Chola tuvo una duración de dos años, tratando de replicar todas las células de esas semillas de papas que habían traído de Ecuador y de China. Replicaron las plántulas”, manifestó.

Del mismo modo, Blanco comentó que, al perfeccionar la replicación celular de la plántula, llevaron las muestras a invernadero y, allí, se produjo la semilla prebásica, luego avanzaron hasta la semilla básica.

“A los agricultores venezolanos ahora les toca un trabajo bien interesante: saber cuál es el comportamiento de esas semillas en el territorio nacional y cómo se van aclimatar. Ellos van a tratar de sembrar y ver el comportamiento, el rendimiento y la cantidad producida en los pisos altos, pisos intermedios y pisos bajos”, detalló el vocero.

En este sentido, Blanco subrayó que, en Proinpa, se trabaja en pisos de 3500 metros de altura sobre el nivel del mar y, por eso, es tan necesario llevar estas variedades a una evaluación en pisos de 2000, 1500 y hasta 600 metros de altura.

“Lo más importante de este proceso de replicación celular es que los integrantes de Proinpa, están llevando a la práctica todo el conocimiento especializado de la Alianza Científico-Campesina. Están en la etapa científica, en la etapa de reproducción de las semillas para ver cuál es el comportamiento a nivel microbiológico”, detalló.

El presidente de Codecyt, Juan Blanco, reiteró que el objetivo de este trabajo es transformar el ejercicio de producción de alimentos, mediante prácticas locales de manejo de semillas. 

10 mil semillas de papa soberana obtuvieron agricultores de Táchira, Mérida y Trujillo

Prensa Mincyt.- Con el objetivo de cultivar y multiplicar semillas soberanas, se realizó el III Encuentro Nacional de Productores Semilleristas de Papa, en Mucuchíes, estado Mérida.

 En el marco de la Alianza Científico-Campesina, un grupo de productores andinos obtuvieron 10 mil semillas de papa para el próximo ciclo de siembra.

De acuerdo con el presidente de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt), Juan Blanco, esta es una semilla básica cultivada en los Andes venezolanos para la conformación de 18 núcleos semilleristas.

“Este grupo de agricultores de Táchira, Mérida y Trujillo que obtuvieron, hoy, semillas de la Alianza Científica-Campesina tendrán acompañamiento permanente de investigadores venezolanos. Este es un convenio entre Codecyt, la red de Productores Integrales del Páramo (Proinpa) y el Ministerio para Ciencia y Tecnología. Todos buscamos que la producción sea respetuosa de la naturaleza y aporte al cambio de la matriz productiva”, manifestó Blanco.

Subrayó el vocero del encuentro que, con estas semillas soberanas de papa, los productores del eje de los Andes multiplicarán alimentos en sus realidades agroecológicas territoriales.

“Es un reto al que respondemos con amor, ciencia y organización.  Con el trabajo de familias campesinas y académicos trabajamos en la transformación de los sistemas alimentarios, desde la agroecología”, enfatizó el presidente de Codecyt.

Igualmente, Blanco comentó que este esfuerzo integra la lucha de distintos movimientos guardianes de las semillas del pueblo, frente al asedio imperial.

Vale destacar que algunos de los compromisos de los núcleos semilleristas de la Alianza Científico-Campesina son: cultivar comida diversa y nutritiva, cuidar la salud de los ecosistemas, enfrentar la privatización de la vida y preservar colecciones de semillas soberanas para darles un uso social.