Científicos venezolanos estudiarán bases genéticas de más de 100 variedades de papa soberana

Prensa Mincyt/Karina Depablos.-  Un equipo de científicos del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) inició un estudio para conocer las propiedades y potencialidades agroecológicas y culinarias de más de 100 variedades de papa soberana.
 
De acuerdo con el científico Juan Mateus, director de Agricultura y Soberanía Alimentaria del IDEA, este proyecto, enmarcado en la Alianza Científico-Campesina, también se enfocará en la caracterización nutricional de los microelementos de este tubérculo.
 
“Nosotros, en la actualidad, estábamos manejando un poco más de 30 variedades de papa. Ahora, con los 70 clones entregados por la red de Productores Integrales del Páramo (Proinpa), estamos hablando de más de 100 cultivares que vamos a estudiar y a cuidar. El estudio prevé buscar adaptaciones de nuevas variedades de papa a pisos intermedios y bajos”, detalló el investigador.
 
Añadió Mateus que las semillas entregadas por Proinpa al IDEA son clones libres de patógenos y resistentes al cambio climático.
 
“Entre estos clones, se halla una variedad que fue seleccionada por el pueblo campesino de Gavidia por su resistencia al temible patógeno «Phytophthora infestans» que afecta las siembras en el mundo. Estos cultivares forman parte del patrimonio de semillas que resguarda y multiplica la red de Productores Integrales del Páramo”, manifestó.
 
El científico indicó que el banco de germoplasmas de Proinpa cuenta con la colaboración de especialistas de otros centros de investigación, como la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA), la Universidad de Los Andes (ULA), el Instituto de Biología Experimental de la UCV y el IDEA.
 

Papa andígena 

El director de Agricultura y Soberanía Alimentaria del IDEA, Juan Mateus, aseguró que comenzarán el estudio de nuevos germoplasmas de papa andígena.
 
“Es un paso clave porque cuando hablamos de papa andígena nos referimos a materiales fitogenéticos ancestrales. Estamos hablando de variedades que tienen colores, aspectos y formas curiosos, pero que son parte de la biodiversidad, de la riqueza agrodiversa de Venezuela“, recalcó.
 
Mateus comentó que es necesario intensificar los proyectos de investigación para mejorar la agricultura familiar basada en la papa soberana, así como para aprender a valorar la diversidad genética de los tubérculos criollos.
 
“Cuando ves la papa andígena, ves colores morados, por fuera; negro y morado, por dentro; diversos tonos, colores y sabores. Eso es lo importante de esta colección que está entrando aquí en el IDEA, directo de los Andes venezolanos”, dijo el investigador.
 
El científico alertó que la población venezolana ha internalizado tanto la colonialidad que los consumidores ahora solo quieren papas blancas con ojos superficiales.
 
“Cuando vas al mercado y ves una papa con ojos hundidos, no la quieres. Ignoramos la diversidad de formas, colores y sabores criollos. La diversidad de la papa hay que promocionarla; aprender a valorar lo nuestro”, puntualizó.
 
Agregó Juan Mateus que la Alianza Científico Campesina ha logrado despertar el interés por la protección y la producción de semilla de papa soberana.
 
“Hay una ganancia en conocimiento, hay una ganancia para el pueblo de Venezuela en cuanto al empoderamiento de la metodología para cultivos y semillas. Podemos ampliar el proyecto y crear más centros de reserva de semillas, más bancos de germoplasmas. Venezuela tiene una riqueza para pasarse toda una vida trabajando e investigando, y hacia allá vamos”, destacó.

Científicos venezolanos trabajan para reducir el cadmio en granos de cacao

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- Un grupo de investigadores venezolanos trabaja para liberar los cultivos de cacao del cadmio en las plantaciones cacaoteras del país.

De acuerdo con Saúl Flores, jefe del Laboratorio de Ecología de Suelos, Ambiente y Agricultura del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), el punto de partida de este proyecto es el mapa mirandino con el que se tomaron muestras de hojas, flores y frutos de cacao, en fincas de Barlovento.

“La idea es que nuestro cacao siga siendo el mejor del mundo, libre de cadmio, un metal pesado perjudicial para la salud. Queremos incorporar la ciencia y tecnología para el desarrollo de uno de nuestros símbolos. Este trabajo lo realiza un grupo multidisciplinario del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), de la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE), del IVIC y de la Universidad Argelia Laya, con apoyo de productores locales”, expresó.

Enfatizó el investigador del IVIC que, en las plantaciones, se aplicó un producto, hecho en Venezuela, a base de cápsulas de moringa y microorganismos, para neutralizar el cadmio en el suelo, y evitar que las plantas absorban el metal. Realizamos pruebas en laboratorio y los resultados son muy prometedores”, manifestó Flores.

El científico subrayó que, próximamente, estiman hacer el levantamiento de los niveles de cadmio en otras zonas cacaoteras al sur del lago de Maracaibo y en el oriente del país. En ese sentido, añadió que «el conocimiento es la mejor brújula para fortalecer la producción nacional, especialmente de un producto insignia como el cacao»

Investigadores venezolanos buscan mantener a raya la enfermedad de los cítricos conocida como «dragón amarillo»

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- El Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) efectuó, en Caracas, un taller sobre la enfermedad de los cítricos denominada «Huanglongbing»; y el insecto vector que la transmite, el psílido asiático Diaphorina citri.

La jornada contó la participación de agricultores y científicos.Juan Mateus, director de Agricultura y Soberanía Alimentaria del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), ente adscrito del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, señaló que este insecto es poco conocido en Venezuela, no es nada común, por lo que su diagnóstico llegó muy tarde y está diezmando las plantaciones cítricas en el país.

«El huanglongbing se vio hace algunos años en el país, pero volvió a manifestarse en estos momentos y, ahora, está afectando a más del 50 % de la población de cítricas de Venezuela; lo peor es que amenaza con avanzar con mayor velocidad, al punto que si no tomamos medidas podemos perder una muy buena parte de la producción nacional de cítricos. Por eso, vemos escasez de limón y naranja», informó.

Venezuela refuerza protección de cítricos

El huanglongbing (HLB), popularmente conocido como «dragón amarillo», es una enfermedad producida por una bacteria que vive dentro de la planta del género citrus (limón, naranja y mandarina).

Durante el primer Taller para el análisis del Huanglongbing (HLB) y Diaphorina citri, realizado en el IDEA, Mateus explicó que es necesario y urgente intercambiar saberes con los campesinos y las campesinas para que reconozcan los primeros síntomas de la enfermedad, como son: ramas con hojas amarillentas, frutos de sabor agrio y formas asimétricas características.

«Necesitamos aplicar métodos de identificación rápidos de la enfermedad, pero sobre todo difundir al usuario y al productor de estos problemas para que comuniquen inmediatamente al Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (Insai). La observación de las plantas es lo que más nos va a ayudar. Tiene mucho valor científico que nuestros productores, campesinos, las personas que tienen conucos detecten en forma precoz el amarillamiento anormal de algunas de las ramas en una planta», manifestó.

Para Mateus, los primeros síntomas son claves para que el agricultor y conuquero detecten el problema y puedan salvar sus plantas, porque cuando se extiende, lamentablemente, se debe eliminar la plantación cítrica.«Las ramas amarillentas son suficientes para ponerse alertas y reportar al Insai. Ellos hacen la visita y el equipo de trabajo va a detectar el vector; y si es HLB, empiezan a tomar las medidas, algunas tan drásticas como eliminar las plantas».

En este sentido, alertó «tomar en cuenta al productor y su dinámica económica, porque no es solo que se van a morir sus plantas de naranjas, sino que también se estaría dejando a un productor sin alternativas. ¡Hay que buscar alternativas, con el pueblo campesino!».

El investigador del IDEA aseguró que los norteamericanos han buscado opciones como crear «microinvernaderos» plásticos encima de las plantas. Con esta técnica, se logra aumentar las temperaturas (termoterapia) para que la bacteria disminuya su crecimiento, luego se procede a podarlas y se recuperan las plantas en la mayoría de los casos.

«En observaciones que se han hecho en campo, vimos que algunas regiones como los Andes, están exentas de esta enfermedad, por eso debemos investigar mucho más. No es una enfermedad fácil de identificar y fue confundida con deficiencias nutricionales, por eso se ha extendido tan rápido. Fue un diagnóstico tardío; sin embargo, estamos a tiempo de intensificar las acciones con el conocimiento científico y el conocimiento campesino», enfatizó.

A estudiar poblaciones de insectos

El científico Francis Geraud-Pouey, profesor de la Universidad del Zulia (LUZ), indicó que hay que tomar este problema nacional muy en serio. A su juicio, es determinante intensificar las políticas de Estado y aumentar los recursos para estudiar las poblaciones de los vectores, sus dinámicas, desplazamientos y factores reguladores naturales.

«Tenemos que manejar el problema de la transmisión por insecto; mantener a raya la población de insectos, y eso significa estudiarlos. Hemos venido siguiendo las poblaciones, pero eso son solo indicadores, no son la explicación de todo. Partimos de la llegada del insecto con muy altas poblaciones, como consecuencia de la colonización de territorios, y a medida que fueron apareciendo enemigos naturales como avispas parasíticas, hoy, están a muy bajo nivel. Lo podemos corroborar en viajes realizados a los Valles de Carabobo y Yaracuy», puntualizó.

En este sentido, Geraud señaló que la comunidad científica de Venezuela tiene la expectativa de que ya el insecto transmisor no sea el principal problema y así podrán enfocarse en el gran reto, que es propagar un injerto que no contenga yemas de plantas enfermas.

«Hay que limpiar las plantas que son buenas productoras, y asegurarse, por diagnósticos moleculares, que están libres de la enfermedad. Y si no están libres, hay formas de limpiarlas. Hay maneras de hacer propagación por vía de microinjerto; nos permitiría tener plantas madre sanas, multiplicadas y mantenidas bajo protección, para que no sean inoculadas con insectos», detalló.

Registro de biodiversidad

El investigador Pouey aseveró que, para atender la magnitud del problema de la enfermedad HLB, es imprescindible desarrollar un sistema de ayuda y de diagnóstico.

«Necesitamos una herramienta de manejo de la información, de recopilación y de análisis de esta información. Desde hace cinco años, hemos estado desarrollando una herramienta computacional, una base de datos única en el mundo, que recoge todos los aspectos biogeográficos, bioecológicos; es decir: de manejo de biodiversidad en general. Lo llamamos “registro de biodiversidad”», subrayó.

Insistió en que este registro facilitará el trabajo para estudiar la bioecología del insecto (vector) y hacer que esta información vital pueda mantenerse en el tiempo.