La variante brasileña posee más carga viral y mayor capacidad replicativa

Prensa Mincyt/IVIC/Edith García.- Ante la circulación en Venezuela de la variante brasileña P.1 del virus causante de la COVID-19, el llamado que hace la comunidad científica nacional es a cuidarse y a no bajar la guardia.

El doctor en Virología Héctor Rangel, investigador del Centro de Microbiología y Biología Celular del IVIC, asevera que esta variante posee  una carga viral mucho más alta y promete desplazar a los virus que hasta ahora se conocían.

“Las nuevas variantes parecieran tener una mejor capacidad replicativa que las anteriores, tienen mejor capacidad de contagio y más facilidad para infectar las células. Adicionalmente, presentan una mutación que les permiten escapar de los anticuerpos que habían generado, en un inicio, algunas personas que se habían infectado, contra el virus silvestre u original”.

Explicó el experto que, en estos momentos, nos hallamos en una especie de reseteo del proceso; es decir: comenzamos otra vez con un background de anticuerpos relativamente bajos.

Con respecto a las vacunas que se están distribuyendo a nivel mundial y su efectividad sobre estas nuevas variantes, Rangel señaló que algunos estudios indican que una de las vacunas no presenta buena efectividad; con esto no se quiere decir que la efectividad sea nula, pero no presenta los mismos resultados que con la variante original.

No obstante, hay estudios y evaluaciones clínicas los cuales han mostrado que el suero proveniente de los pacientes vacunados, con una de las principales vacunas, puede inhibir o neutralizar a la variante P.1, lo cual es una muy buena noticia: las vacunas podrían proteger parcialmente contra estas variantes y evitar procesos graves.

“No vamos a tener tantas personas fallecidas. Las personas van a sufrir la infección quizás leve, mas no van a fallecer y no van a tener problemas graves, y eso es bastante; sin embargo, se deben seguir tomando y reforzando las medidas que, desde un principio, estableció la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero que se han relajado no solo en Venezuela, sino en el mundo entero”.

En cuanto a las medidas de protección, Rangel insistió en que muchos sienten que el tapabocas es un estorbo y se observa a mucha gente usando las mascarillas de manera incorrecta, sobre todo los jóvenes que creen que son insensibles a la infección, y esto ya no es así: las variantes nuevas tienen una incidencia un poco más alta en las personas jóvenes.

Recomiendan a la población vacunada contra SARS-CoV-2 mantener uso del tapaboca

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- El doctor en Virología, Héctor Rangel, explicó que, aunque la vacuna Sputnik V aplicada en Venezuela tiene más del 90 % de efectividad contra el SARS-CoV-2, es necesario que la población mantenga el uso de la mascarilla como primera medida física contra el nuevo coronavirus, al menos hasta alcanzar un porcentaje de vacunación alto de la población. 

“La vacuna rusa presenta resultados efectivos en más de 90 % de la población vacunada; es decir: que hay menos de un 10 % de individuos que no montan una respuesta inmunológica completamente protectora; por lo tanto, deberían mantener la prevención y usar correctamente el tapabocas. Las personas vacunadas no saben si pertenecen a este grupo que no monta la respuesta ni produjo anticuerpos contra la infección del SARS-CoV-2, por lo que lo más recomendable es siempre usar la mascarilla”, manifestó el investigador.

Durante su intervención en el programa Date con la ciencia, transmitido por Radio Nacional de Venezuela, Rangel declaró que la prevención debe seguir de manera eficiente hasta que una gran parte de la población mundial haya generado una respuesta al virus, lo que se denomina “inmunidad de rebaño”.

“Si el virus que causa la COVID-19 se propaga y llega a toparse con un individuo que está inmunológicamente protegido, entonces se corta la cadena de contagio. Si tú no sabes si perteneces o no perteneces al grupo que genera una respuesta inmunológica efectiva lo más recomendable para cuidar de ti y de tu familia es mantener la primera barrera contra el virus y esa es, definitivamente, la mascarilla”, recalcó.

De la misma forma, Héctor Rangel, quien lidera los estudios sobre fármacos potenciales contra el SARS-CoV-2 desde el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), comentó que la Sputnik V es la vacuna que mejor se adapta a condiciones ambientales del país y esto permite mejorar el manejo y la distribución a lo largo y ancho del territorio nacional.

“La Sputnik-V tiene más estabilidad en Venezuela, como en cualquier país de la región, ya que se adapta un poco más a las condiciones del trópico. El diseño es más amigable. Tiene más practicidad, es más cómoda. Podemos trabajar con ella por un período de tiempo y en bajas temperaturas de una nevera normal. En otros casos, con otras vacunas anti-SARS-CoV-2 se necesitarían temperaturas ultra bajas, y eso dificulta todos los procesos”, enfatizó.

En este sentido, el científico señaló que hay mucha expectativa con todas las vacunas creadas contra el nuevo coronavirus. Sin embargo, enfatizó que aún el mundo se enfrenta a una pandemia y falta mucho para atreverse a evaluar cuánto dura la inmunidad.

“Seguimos aprendiendo de este virus, estudiándolo. No tenemos respuestas a largo plazo, porque seguimos en pandemia. No sabemos a ciencia cierta cuánto dura la inmunidad. Un año o un poco más: es algo que se está evaluando desde el inicio de la pandemia. Lo importante es que ya existen vacunas, elementos que disparan una respuesta inmunológica protectora contra un patógeno a largo plazo”, manifestó el experto del IVIC.

Coronavirus en Venezuela es similar a variantes que circulan en América Latina

Prensa Mincyt.- La evaluación científica de los dos primeros aislados de SARS-CoV-2 secuenciados en Venezuela arrojó que este virus se asemeja a la mayoría de las variantes circulantes en Latinoamérica, según informó la ministra para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez-Ramírez, a través de su cuenta @Gabrielasjr en Twitter.

Dicho resultado científico es producto de una ardua investigación liderada por los científicos criollos Héctor Rangel, doctor en Virología; y Flor Pujol, doctora en Biología, ambos del Laboratorio de Biología Molecular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Es un estudio interdisciplinario hecho por un cuerpo de especialistas del IVIC y del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel que trabajaron en el análisis de estos genomas.

La ministra Jiménez-Ramírez aseguró que “la mayoría de los coronavirus aislados de Latinoamérica, incluidos los dos recientemente descritos de Venezuela, muestran una mutación común: la D614G. Hasta ahora, se ha visto que el virus causante de COVID-19 ha mostrado algunas mutaciones que han permitido separarlos en grupos”; sin embargo, aún no hay evidencias de que el virus sea más o menos virulento que al inicio de la pandemia. 

En la actualidad, esta afirmación es el consenso reinante en la comunidad científica.

Los virus de ARN tienen altas tasas de mutación; mas los coronavirus poseen una capacidad correctora que limita la cantidad de mutaciones que ocurren en su genoma. De hecho, la evidencia indica que el SARS-CoV-2 podría ser aún más estable que el virus causante de la epidemia de SARS 2003.

“Una mutación es un cambio en la secuencia de un genoma, y puede tener o no un efecto en un organismo. Sin embargo, para determinar su impacto se deben realizar múltiples estudios comparando el comportamiento en presencia y ausencia de dicha mutación”, explicó Jiménez, también lideresa del Consejo Científico Presidencial de Venezuela.

Los aislados virales usados para el estudio, que están en fase final de evaluación en el IVIC, fueron colectados en distintas regiones del territorio venezolano, y comparten la misma mutación que otros genomas de Latinoamérica. Es decir: no son ni más ni menos agresivos que los otros.