“Ómicron se ha convertido en el segundo virus más infeccioso del planeta”

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- Este martes 11 de enero, la ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez-Ramírez, informó que la variante ómicron comenzó a circular de forma comunitaria en Venezuela, por lo que se ha registrado un incremento paulatino de los casos positivos.

En este contexto, instó a toda la población a vacunarse y reforzar las medidas de bioseguridad para preservar la vida y para garantizar la convivencia de todos y todas.

Durante una jornada de trabajo presidencial dedicada al plan de vacunación en Venezuela y al reinicio de clases presenciales, la ministra indicó que ómicron tiene una alta tasa de contagio, es decir, 70 veces mayor que el resto de las variantes que se han conocido del coronavirus en el mundo.

“Hoy, se discute en el planeta que ómicron es el segundo virus más contagioso, más infeccioso, en comparación con el sarampión. Esto significa que para cada joven, para cada ciudadano de nuestra patria es fundamental la vacunación para garantizar las proteínas, los anticuerpos que nos van a defender en presencia del virus”, manifestó.

Reiteró que es muy importante seguir con las medidas de bioseguridad sobre todo el uso obligatorio de la mascarilla, el distanciamiento físico y la constante desinfección de las manos.

Insistió que en caso de contagio las personas deben aislarse, cumplir con el protocolo médico y realizarse la prueba de diagnóstico.

“No se puede tomar en juego esa sensación de malestar, esa sensación de gripe, esa sensación de congestión nasal, ese dolor muscular, ese proceso de cansancio y fatiga: eso es probablemente ómicron. En este sentido, debemos garantizar las medidas de protección para no contagiar a los familiares, a los hermanos, a las abuelas, a las maestras en el salón de clases”, puntualizó.

Jiménez-Ramírez hizo un llamado a la población para informar inmediatamente si se presenta algún síntoma en los niños y niñas para evitar contagios en las escuelas debido a que el proceso infeccioso actúa de forma muy rápida.

“Entre 48 y 72 horas las personas pueden desarrollar síntomas, por lo tanto ocurre también muy rápido el contagio. Es importante estar alerta ante cualquier síntoma. No podemos fomentar la incredulidad de la circulación de ómicron en Venezuela pensando que es una gripe; ya hay reportes de afectación en el tejido cardíaco en pacientes en Europa y reportes de afectación de las vías respiratorias superiores. Aunque es menos agresiva que la variante delta es el coronavirus circulando en el planeta”, enfatizó.

Conoce a los galardonados de los Premios Nacionales de Ciencia 2021

Prensa Mincyt. – El Gobierno Bolivariano, a través del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), reconoció el trabajo sostenido de investigadores/as e innovadores/as que aportan a la vida de Venezuela con la entrega de los Premios Nacionales de Ciencia, Tecnología e Innovación 2021.

La 17.º edición de los Premios de Ciencia rindió un merecido homenaje a las personas con destacadas trayectorias, los mejores trabajos de investigación publicados, así como a las mejores propuestas de innovación popular, valorando de forma especial aquellos trabajos orientados a la superación de los problemas más inmediatos y acuciantes en materia productiva y, también, aquellas iniciativas desarrolladas para luchar contra la pandemia de COVID-19.

Premio Nacional de Ciencia y Tecnología

El Premio Nacional de Ciencia y Tecnología, mención Amplia Trayectoria, recayó en Gustavo Benaim Attias, por su trabajo científico durante 25 años en el campo de nuevas terapias contra el mal de Chagas (Tripanosoma cruzi) y la leishmaniasis (Leishmania sp).También fue pionero en la identificación de la calmodulina en estos tripanosomatidios.

De la misma forma, fue reconocida la trayectoria del doctor José Eduardo Cardier Montalvo, por su trabajo científico en el uso de células madre en modelos experimentales de enfermedades. Ha desarrollado aplicaciones terapéuticas para la regeneración ósea en pacientes con pseudoartrosis, regeneración de cartílago, regeneración de piel en úlceras de origen vascular, y regeneración de piel en quemaduras.

El ganador del Premio Nacional de Ciencia y Tecnología, mención Investigador Novel, fue para José Gregorio Marchán Álvarez, joven de 30 años, biólogo marino de la Universidad de Oriente, con maestría en Inmunología en el Instituto Venezolano de investigaciones Científicas (IVIC). En los últimos años, ha centrado su interés en la lucha contra la pandemia que nos aqueja, con la publicación de dos trabajos relacionados con el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas contra infecciones de coronavirus y con la formulación de vacunas contra el SARS-CoV-2.

El equipo del Laboratorio de Química Computacional del IVIC recibió un reconocimiento en la mención Grupo de Investigación Consolidado por sus 30 años de continua actividad, incluyendo los últimos años con las limitaciones causadas por la pandemia y el bloqueo.

En los últimos 5 años, el colectivo de este laboratorio ha logrado publicar unos 25 trabajos y ha contribuido a la formación de estudiantes. La experiencia ganada en el modelado de estructuras y procesos químicos le ha permitido trascender hacia otras especialidades, orientándose últimamente a realizar estudios interdisciplinarios en áreas donde ocurren procesos físicoquímicos y considerando la interacción academiasociedad-industria. Es encomiable su labor dirigida a la educación de jóvenes, con el diseño de la herramienta computacional EduQuim, así como hacia la industria, con el diseño de la herramienta computacional Model-Tech.

Asimismo, el equipo del Instituto de Investigaciones Metalúrgicas y de Materiales de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) recibió mención honorífica del Premio Nacional de Ciencia por el trabajo que realizado para dar una respuesta efectiva frente al bloqueo económico que limita el ingreso de materias primas y otros insumos necesarios para la producción de acero en nuestro país. Ese trabajo ha traído beneficios tanto económicos como tecnológicos en beneficio de la producción nacional.

Premio Nacional al Mejor Trabajo Científico, Tecnológico y de Innovación

El Premio Nacional al Mejor Trabajo Científico, Tecnológico y de Innovación, mención Ciencias Naturales, se otorgó Proyecto de inserción del cultivar local de maíz amarillo Guanape en el Sistema Formal de Certificación de Semilla en Venezuela. Un proyecto que ha permitido el escalamiento en la producción y el acceso a la semilla de calidad del cultivar local de maíz amarillo conocido como Guanape, mejorado multiplicado y resguardado por el agricultor Pablo Characo (q. e. p. d.), se realizó un trabajo de selección por parte de un equipo técnico semillerista, en cuatro ciclos agrícolas desde 2018 a 2021. En esta experiencia, un grupo de trabajadores campesinos, en el marco de la Alianza Científico-Campesina, ha impulsado el uso, la selección y la conservación, para el rescate y el mejoramiento del material nacional de maíz amarillo, que tiene como características una buena adaptación a distintas zonas agroecológicas del país, tolerante a sequía y al ataque del gusano cogollero y un rendimiento de alrededor de 7000 kg/ha, bajo un modelo respetuoso con el ambiente. Como resultado del proceso de innovación, se obtuvieron 8220 sacos (164 toneladas) de semilla certificada, con las que se podrían sembrar más de 7000 hectáreas, en todo el territorio nacional.

El trabajo denominado “Efecto del sulfato de magnesio en las propiedades de las bicapas lipídicas oxidadas mediante dinámica molecular’’ de los investigadores Miguel Fernández, Reinaldo Marín, Fulgencio Proverbio y Fernando Ruette fue galardonado con la mención Ciencias Exactas. Este proyecto tiene aplicaciones en salud dado que aborda la comprensión del uso del sulfato de magnesio como protector del estrés oxidativo a nivel molecular, lo cual está relacionado con varias enfermedades y respuestas inflamatorias en humanos y animales como el párkinson, alzhéimer, hipoxia/reoxigenación, preeclampsia, hipertensión, insuficiencia renal, enfermedades pulmonares, cáncer y otros procesos patológicos.

La mención honorífica del Premio Nacional al Mejor Trabajo Científico, Tecnológico y de Innovación fue para el proyecto ‘‘Evaluación del lodo rojo activado como catalizador heterogéneo en procesos de oxidación avanzada con radiación solar para la degradación de aguas agrias petroleras’’, de los investigadores Guillermo Centeno Bordones e Ygmar Jiménez (q. e. p. d.). Esta propuesta es una vía de solución para el acuciante problema de pasivos ambientales en el entorno de nuestro principal acuífero, el río Orinoco. Los desechos industriales que allí se señalan provienen de procesos que se desarrollan en empresas del estado venezolano, a saber CVG Bauxilum y Pdvsa. Además, propone una vía de solución para el acuciante problema de pasivos ambientales en el entorno de nuestro principal acuífero, el río Orinoco.

En la mención Investigación Tecnológica, fue galardonado el Desarrollo de sistemas de bajo costo para medición de eficiencia y desempeño de arreglos fotovoltaicos. En contraste con las herramientas experimentales utilizadas y la herramienta computacional basada en Matlab, el uso de Scilab (plataforma de software libre) se mejoró el rendimiento de los arreglos fotovoltaicos, incluso una estimación en tiempo real del factor de llenado y la eficiencia eléctrica como una característica adicional, lo cual contribuye a mejorar el desempeño de estos, en función de la zona geográfica y aprovechar mejor el potencial solar en el país.

El trabajo de Evaluación in vitro y eficacia in vivo de derivados de ethylsufanyl nitroimidazol contra la Leishmania (V.) braziliensis y Leishmania (L.) mexicana fue reconocido con la mención Ciencias de la Salud. Este proyecto destaca por el rigor científico y abordaje interdisciplinario en la síntesis química y evaluación en laboratorio de alternativas terapéuticas contra la leishmaniasis cutánea, problema de salud pública de importancia nacional, trabajo que abre espacios para estudios clínicos y eventuales escalamientos productivos.

Mención honorífica recibió el trabajo de Terapias de curación de quemaduras profundas de piel mediante el trasplante de células estromales mesenquimales alogénicas de los investigadores Olga Wittig, Dylana Díaz Solano, Tulio Chacín, Yudith Rodríguez, Giselle Ramos, Gleriset Acurero, Fredy Leal y José E. Cardier. La vinculación del trabajo en laboratorio y hospitales nacionales para desarrollar y aplicar técnicas alternativas en el tratamiento de quemaduras graves en estudios clínicos iniciales que merecen continuar, pues estas alternativas representan la posibilidad de desarrollo de líneas de producción de medicamentos biológicos en el país para el tratamiento de lesiones deformantes e incapacitantes de impacto en salud pública.

Los investigadores del Instituto de Patrimonio Cultural Nancy Escalante, Isabel María de Jesús Pereira, Walter Montero, Frank Villahermosa, Dinorah Cruz Guerra y Glenda Victoria Ygarza fueron galardonados con la mención Ciencias Sociales por el Proyecto Arqueológico del Campo de Carabobo. Un trabajo de gran rigor y calidad. Es la primera vez que se emprende una investigación sobre los hechos bélicos de la Batalla de Carabobo, a través de excavaciones arqueológicas, siendo que hasta la fecha las investigaciones en esta materia se habían basado en metodologías historiográficas.

Este trabajo investigativo prevé arrojar hallazgos de especial relevancia para la comprensión de numerosos aspectos de una batalla tan importante para la Independencia de la nación venezolana y latinoamericana. El trabajo también destaca por su vinculación con las comunidades del entorno del Campo de Carabobo, así como por su enfoque interdisciplinario e intersectorial, ya que cuenta con el apoyo de varios actores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

La especialista Franyi Sarmiento recibió mención honorífica por El Hombre de Barro. Vida y obra del maestro artesano Jesús “Chucho” Morillo. Es la historia de vida de un viejo maestro artesano que merece tal reconocimiento como motivación a las nuevas generaciones de artistas del barro, para continuar con la obra del maestro Morillo, y dar a conocer los valores culturales e identitarios de los distintos pueblos del estado Falcón, y visibilizar el carácter local del saber.

Igualmente, la Colección Bicentenario Carabobo de los investigadores Raúl Cazal, Pedro Enrique Calzadilla y Carlos Ortiz fue reconocida con mención honorífica. Esta producción editorial nace para inventariar el recorrido intelectual de estos los dos siglos de esfuerzos, luchas y realizaciones transcurridos desde el triunfo del pueblo en la batalla que selló la Independencia y marcó el nacimiento político de la República. Reúne obras de la más variada índole y género, desde la historia, pasando por la poesía, la dramaturgia, el ensayo y la narrativa, hasta la sociología, la antropología y otras obras de las ciencias sociales.

Se trata de libros primordiales del ser y el quehacer venezolanos, que expresan nuestra identidad en toda su compleja diversidad de puntos de vista, concepciones estéticas, historiográficas y filosóficas, en su mayoría agotados durante años y, por lo tanto, de difícil acceso.

Premio Nacional a la Inventiva Tecnológica Popular Luis Zambrano

Rufino Lista Romero triunfó con la mención Profesional del Premio Nacional a la Inventiva Tecnológica Popular Luis Zambrano por el desarrollo de un taladro para la perforación y el mantenimiento de pozos de agua en territorios comunales con vocación agrícola.

Este taladro hecho en Venezuela permitiría incrementar, a corto, mediano y largo plazo, la salud y la seguridad alimentaria. Este taladro fue fabricado para trabajar terrenos de alta densidad y otras superficies litológicas conocidas. Es un taladro autónomo, de accionamiento hidráulico; montado sobre ruedas en chasis de estructura metálica que permitirá su fácil traslado y posicionamiento en cualquier terreno.

Por su parte, Frank Ernesto Villahermosa Marcano recibió mención honorífica por el desarrollo de un microscopio que tiene un aumento óptico mayor a 5000X. Médicos e investigadores no puedan realizar estudios de organismos vivos con detalles menores de aproximadamente 250 nm con los microscopios electrónicos convencionales. El microscopio desarrollado por este venezolano tiene un aumento óptico mayor a 5000X, que podría ayudar a obtener mejores resultados; en el momento actual podría ayudar a la investigación del SARS-CoV-2.

En este sentido, mención honorífica también recibieron los jóvenes Bruce Huerta Escobar y Carlelinés Gavidia por el desarrollo de un prototipo de dispositivo localizador satelital para seguimiento y rastreo de vehículos. Este proyecto destaca por ser el primer dispositivo localizador satelital creado en Venezuela. Entre sus aplicaciones más comunes, están las del área de transporte, ya que se puede localizar en todo momento un vehículo equipado; además sirve como medida de protección en caso de robo.

Víctor Hernández fue el galardonado con la mención Autodidacta por el desarrollo de una plataforma de dispositivos iot para la adquisición de datos, automatización y control de procesos industriales.

Reconocimientos especiales

En la 17.º edición de los Premios Nacionales de Ciencia, Tecnología e Innovación 2021 se realizó un merecido homenaje a los héroes y heroínas de la ciencia en pandemia.

Ciencia al servicio del pueblo

En la categoría Ciencia al servicio del pueblo, fueron reconocidos los trabajadores/as del Metro de Caracas por su titánico esfuerzo para recuperar, en medio del bloqueo imperial, 22 trenes de vieja generación a través del Proyecto Tren Caracas. La clase trabajadora logró mejorar el servicio masivo de transporte de la ciudad capital mediante labores de mantenimiento mayor, producción nacional de partes, piezas y repuestos, construcciones de bancos de pruebas y simuladores, reingenierías de piezas y partes.

El Grupo de investigación de antivenenos de la Universidad Francisco de Miranda, del estado Falcón, también recibió una mención Ciencia al servicio del pueblo por su trabajo orientado al incremento de la producción de antivenenos ofídicos mediante el uso de inmunoglobulina de origen aviar.

La misma distinción y reconocimiento recibió el personal técnico y profesional involucrado en el programa Cayapa Heroica, por la recuperación de alrededor de 2000 equipos médicos vitales de centros de salud en tres años de trabajo y la formación de personal técnico para multiplicar esta iniciativa en todo el territorio.

Es una labor intersectorial entre el Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Telecomunicaciones (Cendit), Superintendencia de Servicios de Certificación Electrónica (Suscerte), Industrias Canaima, Instituto de Ingeniería y el Hospital Ana Francisca Pérez de León, bajo la dirección del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt).

Ciencia para la vida

El equipo multidisciplinario de la Red de Vigilancia Genómica de Venezuela fue premiado con la categoría Ciencia para la vida por su destacada actuación al frente de la secuenciación del virus de la COVID-19 en el país, así como por su disposición infatigable para divulgar información de vital importancia para proteger a la población del SARS-CoV-2.

Juventud Científica

Del mismo modo, el joven de 27 años de edad, Franklin Claro, licenciado en Bioanálisis, de la Universidad Central de Venezuela recibió la distinción Juventud Científica. Actualmente, se desempeña como bioanalista encargado del diagnóstico de tuberculosis y diagnóstico de micobacteriosis del Laboratorio de Tuberculosis, Servicio Autónomo Instituto de Biomedicina Dr. Jacinto Convit.

Esta categoría también reconoció el trabajo de Soriuska Mayora, de 32 años de edad, magíster en Inmunología Básica. Coordinadora del Laboratorio Clínico del Instituto de Inmunología UCV Dr. Nicolás Bianco C. Hoy, lideriza un grupo de trabajo que mediante el seguimiento y la evaluación a pacientes con presencia positiva de virus del SARS-CoV-2, con aparición de la proteína CD45RO en la serología de dichos pacientes, es un indicador o marcador de severidad en la evolución de la enfermedad en los pacientes.

La categoría Juventud Científica distinguió a Douglas Silva, de 31 años de edad, licenciado en Biología, mención Zoología. Universidad Central de Venezuela. Estuvo como biólogo del Laboratorio de Aislamiento Viral del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel.

Igualmente, el equipo conformado por los médicos residentes de la Unidad de gastropediatría del Hospital Militar Universitario Dr. Carlos Arvelo fue merecedor de un reconocimiento especial por su trabajo y su esfuerzo mostrado en la atención de los pacientes. Esta unidad es un centro de referencia nacional en la atención de niños, niñas y adolescentes, en la atención asistencial de enfermedades digestivas, abierto a todo el pueblo venezolano. Allí se realizan todos los procedimientos diagnósticos y terapéuticos contemplados en el área de gastroenterología pediátrica. Ha mostrado, además, constante actividad docente a pediatras en formación que serán los futuros gastropediatras en el país y el mundo entero.

En la pandemia, han participado en investigaciones en diferentes congresos nacionales e internacionales de proyección para el país, con visión hacia el futuro en la expansión del conocimiento y perfeccionamiento de técnicas en endoscopia terapéutica y en la capacitación de otros profesionales de la salud. Resalta su investigación en estricturotomía en niños y niñas: “Innovación en el tratamiento de estenosis esofágicas complejas”.

Ciencia para la soberanía

El reconocimiento Ciencia para la soberanía fue entregado a los miembros de las unidades de Innovación Militar de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, por todo el esfuerzo innovativo desplegado para suplir un amplio espectro de necesidades para la defensa de la soberanía nacional y el bienestar de la población venezolana, cimentando la soberanía tecnológica en materia de seguridad y defensa, lo cual resulta particularmente estratégico en el actual contexto.

Vale resaltar que el jurado evaluó y seleccionó más de 160 proyectos en áreas estratégicas pertinentes y que responden a necesidades del pueblo. Siete entidades resultaron galardonadas: Distrito Capital (8), Mérida (3), Miranda (2), Aragua (1), Guárico (1), Lara (1) y Sucre (1).

Ministra Gabriela Jiménez: Debemos generar conocimientos para el bienestar común

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- La ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez-Ramírez aseguró que, debido a las circunstancias actuales, llegó el momento de hablar y trabajar por una ciencia abierta.

Durante la apertura de la plenaria del V Congreso Venezolano de Ciencia, Tecnología e Innovación (Covecyti), la ministra explicó que el conocimiento debe ser inclusivo y debe servir para superar las consecuencias de las medidas coercitivas unilaterales que afectan a los pueblos de 30 países del mundo.

“El Gobierno Bolivariano impulsa la articulación de las instituciones públicas para promover una respuesta desde la ciencia y la tecnología a las necesidades del pueblo. Una de las metas del congreso es debatir y escuchar a todos los sectores del país para postular un nuevo modelo civilizatorio tan necesario en este tiempo, tomando en cuenta tres horizontes: la crisis ambiental planetaria, la crisis económica mundial y los efectos de las medidas coercitivas unilaterales”, manifestó.

Desde los espacios del Polo Científico-Tecnológico, la ministra de Ciencia indicó que, en Venezuela, la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología fomenta la participación del pueblo en la construcción de los conocimientos como un factor fundamental de la transformación clásica de las formas y los procesos de la producción, con el fin de construir un bienestar colectivo.

Reiteró que uno de los grandes desafíos del V Congreso de Ciencia, Tecnología e Innovación es incorporar la cultura, historia e identidad venezolana a los planes y proyectos diseñados para fortalecer el aparato productivo del país.

“Cada uno de los actores del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología debe pensar cómo somos capaces de construir bienestar colectivo con el conocimiento, con los saberes de los pueblos originarios y afrodescendientes, porque la ciencia y la tecnología se impregnan y armonizan también con nuestra cultura. Las comunidades se convierten en espacios de investigación, de participación, de generación del conocimiento”, acotó.

De acuerdo con la titular de la cartera científica, la ciencia y la tecnología no pueden estar en contradicción con la vida. “Las formas y los procesos con los que se construye hoy el conocimiento han generado consecuencias en la naturaleza. Han generado pérdida de biodiversidad, estrés en el ecosistema, guerra, ruptura con la paz, desequilibrio con el entorno; han generado, inclusive, el distanciamiento entre los hermanos y las hermanas”, destacó.

Subrayó que la humanidad necesita entender que debe existir un derecho transgeneracional que garantice que la ciencia y la tecnología se conviertan en oportunidades para que las generaciones futuras tengan derecho a la vida, a la biodiversidad y a la paz.

“El modelo de producción, el modelo de vida, el modelo educativo que hoy se profesa en el mundo está en lucha con la vida. Hablar de la ciencia abierta es parte de un ejercicio de inclusión e igualdad. La ciencia no es estricta de los científicos, el ejercicio de la ciencia incluye a todos, a niños, ancianos, maestros, cultores, artistas, profesionales, pueblos, comunidades, nos convoca a todas y a todos. Entendemos que es el único espacio común para la vida es este planeta”, aseveró.

La ministra insistió en que el modelo de desarrollo que está en discusión destruye la mirada futura de la vida, por eso es imprescindible crear espacios como el congreso para construir saber con ciencia, donde se unan todos los actores productivos, económicos, políticos, educativos y culturales de la nación.

“Hablar de ciencia abierta nos convoca a la complementariedad de que la infraestructura tecnológica de nuestros pueblos debe complementarse y encontrarse en un ejercicio común del método científico para no duplicar el gasto, para compartir el conocimiento, para disminuir los obstáculos que tienen, por ejemplo, las pequeñas naciones en donde su población científica es menor al 1 %”, detalló.

La ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez-Ramírez declaró que, aunque es un trabajo muy complejo, la ciencia tiene que descolonizar, porque no se puede seguir creyendo que el ejercicio del método científico, de tubo y ensayo, sea la única fuente de la verdad.

“Hay tanta verdad fuera del tubo de ensayo, hay tanta verdad que contar; cómo repensar ese ejercicio cotidiano, cómo hacerlo a cada instante se convierte en un desafío de este V Congreso de Ciencia, y es una tarea de largo aliento que trasciende a nosotros. Estamos en este momento en el ministerio, pero también los convoca a ustedes, a los científicos y al pueblo, fundamentalmente a todo el país. No hay nadie más capacitado que todos juntos, no hay nadie más inteligente que todos juntos”, expresó.