Sucrenses abren debate sobre proyecto de reforma de la Locti

Prensa Mincyt.- Más de 30 agricultores, docentes y líderes comunitarios del municipio Montes en el estado Sucre se unieron al debate sobre el proyecto de reforma de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti).

Esta actividad, organizada por diversos entes adscritos del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), se realizó en la Unidad Educativa José Luis Ramos, ubicada en la población de Cumanacoa, para discutir este instrumento jurídico que debe servir para luchar contra la desigualdad y construir la paz del pueblo venezolano, sobre todo ante el constante asedio imperial del Gobierno de EE. UU.

El municipio Montes es una de las jurisdicciones de mayor importancia agropecuaria del estado Sucre, por lo tanto, la participación activa de su población y de las instituciones públicas en la discusión del proyecto de reforma de la Locti representa la unión de esfuerzos para emplear eficientemente la ciencia y la tecnología en el aumento de la producción agroecológica en esta entidad oriental.

La jornada de consulta de la ley se desarrolló en cinco mesas de trabajo (una por cada capítulo de la ley) y permitió recoger planteamientos relevantes de los participantes.

Durante este encuentro, se presentaron las ventajas del proyecto de producción de papa soberana, impulsado por la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt), a un grupo de productores agrícolas orientales, con el fin de extender esta iniciativa agroecológica a las zonas altas del municipio Montes mediante la creación de núcleos semilleristas.

Agricultores de Gavidia en Mérida impulsan producción de alimentos nativos

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- La Alianza Científico-Campesina llegó al páramo de Gavidia, ubicado en el municipio Rangel del estado Mérida, para cambiar por completo su rutina de producción agrícola.

Ahora, con el apoyo de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt) ente adscrito del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), el pueblo campesino de Gavidia se dedica a rescatar semillas de papa nativa como método innovador y estratégico para garantizar la producción alimentaria.

De acuerdo con el maestro semillerista Bernabé Torres, en el páramo de Gavidia no se ha parado la producción de semillas a pesar de la pandemia.

“Hemos trabajado en pandemia, respetando la cuarentena. Si hubiéramos parado no tendríamos lo que tenemos ahora. Los invernaderos están preñaítos: no cabe una mata de papa. También tenemos trigo y avena. Tenemos de todo”, expresó.

Torres aseguró que, con la Alianza Científico- Campesina se le ha dado una vuelta al pueblo de Gavidia, en la Sierra Nevada de Mérida, puesto que ahora los trabajadores del campo cuentan con ayuda técnica y acompañamiento del Mincyt.

“Estamos trabajando de la mano con ellos, Codecyt; los agricultores de Gavidia nunca habían tenido esto, y nosotros estamos de la mano trabajando porque esa es la columna vertebral de este gran proyecto”, manifestó.  

El vocero de Gavidia comentó que ser semillerista es un trabajo tan exigente como la maternidad y la paternidad, porque se requiere de infinitas dosis de paciencia y compromiso.

“No todo el mundo es semillerista. Para ser semillerista, tienes que tener la paciencia del mundo. Es como criar un hijo muy pequeño, tienes que darle todo para verlo crecer. Tienes que ir sembrando, para ver cómo se va extendiendo y creciendo”, enfatizó.

Bernabé Torres explicó que, en el páramo de Gavidia, están muy contentos con los resultados obtenidos con el rescate y la multiplicación de las semillas nativas.

“El rescate de las papas nativas es un trabajo muy bonito. Aquí nos involucramos todos. La integración aquí es grande. Tenemos 6 niños y niñas, todos participan en la producción. Ellos saben de invernaderos, de todo el proceso, se saben todos los nombres de las papas y pueden explicarle a cualquiera. Todo es con el ejemplo. Ellos hacen lo que yo hago, me imitan. Así transmitimos el conocimiento de una generación a otra”, puntualizó. 

“Conocimiento matriarcal transforma y descoloniza los procesos productivos del país”

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- La ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez-Ramírez, aseguró que la mujer campesina venezolana juega un rol fundamental en las fuerzas productivas de la nación porque su trabajo se enfoca en el cuidado de la vida y la defensa del territorio con innovación, solidaridad y creatividad.

“La familia campesina es el epicentro de las formas y los procesos comunitarios/comunales, organizativos, productivos y emancipatorios. La mujer, la madre, la abuela y la hija que conforma la familia campesina. Este ejercicio de conocimiento  matriarcal genera arraigo y nos permitió, con la Alianza Científico-Campesina, recampesinar y rescatar la semilla nativa”, expresó.

Durante su participación en la mesa telemática “Ciencia de mujer: niñas pilas, mujeres sabias”, Jiménez-Ramírez declaró que el intercambio con las familias agricultoras, como fuerza generadora de saberes y conocimientos ancestrales, ha servido para resguardar la biodiversidad y conseguir con éxito la multiplicación de semillas soberanas.

Informó que el trabajo de los movimientos de base en la región andina, como es el caso de la red de Productores Integrales del Páramo (Proinpa) con el apoyo de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt), ha permitido construir proyectos de innovación con excelentes resultados.

“En Venezuela, la Alianza Científico-Campesina ha rescatado más de 60 semillas de papa, 3 variedades de maíz, 5 variedades de cacao, 8 variedades de café y el trigo ancestral del páramo. Todo ello bajo un patrón de conocimiento matriarcal. En el páramo andino venezolano, se evidencia la participación del conocimiento matriarcal transformando y descolonizando las formas y los procesos de la producción”, indicó.

La titular de la cartera científica señaló que la mujer ha revitalizado el repertorio de alimentos, con la reincorporación de tubérculos (papa, yuca, batata), maíces y granos.  

Subrayó que, bajo el liderazgo de las mujeres venezolanas, en los primeros años de la guerra económica, se crearon más de 110 máquinas procesadoras de harina de maíz.

“Hoy circulan en Venezuela más de 80 harinas de maíz, fruto de experiencias comunitarias. Fue un movimiento emancipatorio, de repensar el conocimiento, recrear el conocimiento con el hacer popular. Somos nosotras, las mujeres, las que contribuimos con los hábitos alimentarios de la familia y también somos las que vamos a transformar y modificar la dieta del venezolano con alimentos sanos y nutritivos, cultivados en nuestra tierra”, manifestó.

Un sistema diferente 

La ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez-Ramírez, explicó que la Alianza Científico-Campesina es ejemplo de la insistencia del Gobierno Bolivariano de crear un propio modelo de conocimientos.

“¡Para descolonizar, debe haber despatriarcalización! Este ejercicio pasa por comunicar patrones de conocimiento distintos, con una ética otra. Porque la ciencia moderna/colonial es una expresión de la sociedad patriarcal”, comentó.

En este sentido, la ministra advirtió que, por siglos, se han buscado soluciones a problemas del futuro, con lógicas moderno-coloniales, basados en unas plataformas de otros tiempos y de otros lugares.

“Dar el debate de las mujeres en la ciencia no solo significa hablar de la participación de la mujer en la investigación y la innovación, sino también el cimiento ideológico en el que se levanta la ciencia y cuál es el metarrelato de este patrón de conocimientos”, puntualizó.