Agricultores venezolanos reproducen semillas de papa provenientes de China y Ecuador

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- Agricultores de la Alianza Científico-Campesina, en el estado Mérida, lograron multiplicar semillas de papa de las variedades Xinhua y Chola provenientes de China y Ecuador, respectivamente.

Este grupo de trabajadores del campo pertenecientes a la red de Productores Integrales del Páramo (Proinpa), con el apoyo de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt), ente adscrito al Ministerio para Ciencia y Tecnología, realizó un meticuloso trabajo de replicación celular de semillas, en el laboratorio, con excelentes resultados.

De acuerdo con Juan Blanco, presidente de Codecyt, los agricultores merideños obtuvieron exitosamente lo que se denomina “semillas espejos”; es decir, semillas iguales biológicamente, con todas sus condiciones y características originales.

“Proinpa hizo este trabajo en sus laboratorios, como hace los distintos trabajos. Todo se hace en microbiología. Es un trabajo interesante que dura años. Este proyecto con Xinhua y Chola tuvo una duración de dos años, tratando de replicar todas las células de esas semillas de papas que habían traído de Ecuador y de China. Replicaron las plántulas”, manifestó.

Del mismo modo, Blanco comentó que, al perfeccionar la replicación celular de la plántula, llevaron las muestras a invernadero y, allí, se produjo la semilla prebásica, luego avanzaron hasta la semilla básica.

“A los agricultores venezolanos ahora les toca un trabajo bien interesante: saber cuál es el comportamiento de esas semillas en el territorio nacional y cómo se van aclimatar. Ellos van a tratar de sembrar y ver el comportamiento, el rendimiento y la cantidad producida en los pisos altos, pisos intermedios y pisos bajos”, detalló el vocero.

En este sentido, Blanco subrayó que, en Proinpa, se trabaja en pisos de 3500 metros de altura sobre el nivel del mar y, por eso, es tan necesario llevar estas variedades a una evaluación en pisos de 2000, 1500 y hasta 600 metros de altura.

“Lo más importante de este proceso de replicación celular es que los integrantes de Proinpa, están llevando a la práctica todo el conocimiento especializado de la Alianza Científico-Campesina. Están en la etapa científica, en la etapa de reproducción de las semillas para ver cuál es el comportamiento a nivel microbiológico”, detalló.

El presidente de Codecyt, Juan Blanco, reiteró que el objetivo de este trabajo es transformar el ejercicio de producción de alimentos, mediante prácticas locales de manejo de semillas. 

Agricultores y académicos intercambian experiencias y saberes para conservar semillas

Prensa Mincyt/Miroslava Cariel.- Más de 3 mil familias campesinas trabajan de la mano con investigadores académicos en la conservación de los recursos fitogenéticos de Venezuela, en el marco de la Alianza Científico-Campesina.

La especialista en Fitotecnia y asesora de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt), Nayiri Camacaro, significó en el conversatorio virtual “Recursos fitogenéticos”, realizado recientemente a través de la plataforma WhatsApp, que “estos insumos con una identidad genética” son vitales para la subsistencia de la humanidad.

De acuerdo con esta investigadora, la conservación y el uso sostenible de los recursos fitogenéticos son necesarios para garantizar la producción agrícola, ante los crecientes desafíos ambientales. “Los recursos fitogenéticos son la base para mejorar la capacidad de los cultivos y responder a los efectos del cambio climático”, indicó la experta.

A largo plazo, la pérdida de estos recursos puede derivar en una grave amenaza para la seguridad alimentaria mundial: “El uso mejorado de la diversidad genética y la conservación son claves para afrontar los desafíos actuales del mundo agrícola”.

Explicó que, en Venezuela, la metodología que se sigue para el resguardo de los recursos fitogenéticos y el mejoramiento de la calidad de los cultivos, parte de un trabajo colaborativo entre científicos y comunidades campesinas denominado “fitomejoramiento participativo”.

Según este método, se valora el conocimiento tradicional de los agricultores y se aplican de forma coherente los conocimientos académicos que apoyen la obtención o selección de un material vegetal con características genéticas interesantes, tal como explicó Camacaro.

Camacaro aseguró que, al hacer énfasis en la conservación de los recursos fitogenéticos, las comunidades fortalecen su nivel de conciencia sobre la importancia de conservar sus variedades de semillas locales a favor de su propia soberanía alimentaria.

Diversificación agrícola

“En la actualidad, en el mundo más del 60 % de los cultivos está basado en el arroz, el trigo, el maíz y la papa. Por esta razón, es importante recuperar estas semillas, pero también multiplicar otros cultivos”, aseveró la especialista.

Camacaro alertó acerca de la necesidad de no seguir dependiendo de pocas especies y pocas variedades de semillas. Para esta especialista, una mayor diversidad está directamente relacionada con mejores condiciones para la salud humana y para el ambiente.

Venezuela, país biodiverso

Camacaro destacó que Venezuela es el noveno país del mundo con mayor biodiversidad. “En el país, la mayor riqueza de especies se concentra en la región de Guayana, en los Andes, en la cordillera de la Costa y en los Llanos”. La investigadora también expresó que la nación bolivariana es uno de los centros de cultivo más importantes de Latinoamérica en leguminosas y otros rubros.

Durante la conversación, la representante de la Codecyt enfatizó que la conservación de los recursos fitogenéticos está vinculada con el resguardo y la socialización de saberes tradicionales y ancestrales asociados al manejo y al uso de las semillas, como un patrimonio cultural de gran importancia.

La especialista recalcó la importancia del acompañamiento durante la formación de los productores agrícolas para que puedan cuidar sus recursos fitogenéticos, mediante la construcción y la apropiación de conocimientos específicos.

Vale mencionar que esta es la primera de una serie de charlas promovidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) en Venezuela y por Codecyt, como parte del proyecto “Fortalecimiento de las capacidades científico-tecnológicas de las comunidades agrícolas para el escalamiento de semillas de cereales (maíz y arroz), hortalizas y leguminosas, en Mérida, Trujillo, Portuguesa y Miranda, con enfoque de gestión de riesgo agroclimatológico, seguridad alimentaria nutricional y bajo el modelo de la Alianza Científico-Campesina”.

Aumentarán producción de semillas soberanas de papa en Falcón

Prensa Mincyt.- Agricultores del estado Falcón preparan nuevos núcleos de producción familiar de semillas soberanas de papa, informó Juan Blanco, presidente de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt).

Un grupo de semilleristas de las poblaciones de Santa Cruz y El Toro, en el municipio Unión, tienen la meta de aumentar la producción de 7 a 11 parcelas demostrativas de producción agroecológica, dentro de la Alianza Científico-Campesina.

De acuerdo con lo expresado por Blanco, las familias rurales de este ente territorial buscan introducir nuevas variedades de papa soberana, con el acompañamiento de investigadores académicos y docentes del país. «Son agricultores semilleristas venezolanos, que experimentan con las variedades María Bonita y Sassy, con muy buenos rendimientos», precisó.

Pedagogía y producción

El presidente de Codecyt notificó que, como parte de los preparativos, este fin de semana, veinte agricultores falconianos participaron en el II Taller de Inducción para la Formación de Productores en Semillas de Papa, de la Alianza Científico-Campesina.

Este espacio pedagógico fue activado en Falcón para apoyar, con ciencia y tecnología, a los agricultores semilleristas en la producción de la papa soberana.

Blanco refirió que «la Alianza Científico-Campesina acompaña el fortalecimiento de capacidades de familias campesinas de Falcón para la producción de semillas de papa, de alta calidad genética, a fin de organizar sistemas de producción y distribución de alimentos sanos y soberanos».

Cabe destacar que, hasta la fecha, la Alianza Científico-Campesina reúne más de 120 núcleos semilleristas, en plena producción.