Científicos venezolanos trabajan para reducir el cadmio en granos de cacao

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- Un grupo de investigadores venezolanos trabaja para liberar los cultivos de cacao del cadmio en las plantaciones cacaoteras del país.

De acuerdo con Saúl Flores, jefe del Laboratorio de Ecología de Suelos, Ambiente y Agricultura del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), el punto de partida de este proyecto es el mapa mirandino con el que se tomaron muestras de hojas, flores y frutos de cacao, en fincas de Barlovento.

“La idea es que nuestro cacao siga siendo el mejor del mundo, libre de cadmio, un metal pesado perjudicial para la salud. Queremos incorporar la ciencia y tecnología para el desarrollo de uno de nuestros símbolos. Este trabajo lo realiza un grupo multidisciplinario del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), de la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE), del IVIC y de la Universidad Argelia Laya, con apoyo de productores locales”, expresó.

Enfatizó el investigador del IVIC que, en las plantaciones, se aplicó un producto, hecho en Venezuela, a base de cápsulas de moringa y microorganismos, para neutralizar el cadmio en el suelo, y evitar que las plantas absorban el metal. Realizamos pruebas en laboratorio y los resultados son muy prometedores”, manifestó Flores.

El científico subrayó que, próximamente, estiman hacer el levantamiento de los niveles de cadmio en otras zonas cacaoteras al sur del lago de Maracaibo y en el oriente del país. En ese sentido, añadió que «el conocimiento es la mejor brújula para fortalecer la producción nacional, especialmente de un producto insignia como el cacao»

Venezuela aplica tecnología espacial para planificar producción agrícola

Prensa Mincyt/Karina Depablos.- El Instituto de Proyectos Especiales de Mérida (IPE) ha iniciado un proceso de observación y análisis que emplea las imágenes de los satélites venezolanos Sucre y Miranda para hacer seguimiento a los cultivos de papa, ajo, zanahoria y trigo, en los páramos de esta entidad andina.

A través de las imágenes satelitales, el IPE y la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE), entes adscritos a los ministerios para Planificación y para Ciencia y Tecnología, respectivamente, han logrado determinar la distribución de estos cultivos, así como diversos patrones espaciales en la región merideña.

De acuerdo con Danmary Hernández, presidenta del Instituto de Proyectos Especiales de Mérida, las imágenes satelitales son herramientas claves para el monitoreo y los estudios fenológicos de los cultivos; además, permiten categorizar e identificar los terrenos preparados para la siembra, efectivamente cultivables, la vialidad y los cuerpos de agua, en un estado con una topografía bastante accidentada y de difícil acceso.

“La tecnología espacial nos da una capacidad de monitoreo única, indistintamente del rubro; nos muestra cómo se está comportando el sistema agrícola regional. Podemos calcular las hectáreas levantadas y las que se dedicaron a la producción. Esta observación ayuda, porque a los peritos y a los técnicos que hacen el trabajo de campo se les dificulta mucho acceder a la zona. Con esta poderosa herramienta, tenemos a un cuerpo técnico de especialistas que monitorean y estudian los terrenos, ahorrando tiempo y muchos recursos”, manifestó.

En este sentido, Hernández aseguró que, con el proyecto de este observatorio satelital, el Gobierno Bolivariano ha desarrollado un sistema de información estratégico que sirve para la toma de decisiones en el área de la agroalimentación, con el fin de fortalecer las capacidades productivas agrícolas locales y regionales.

“El páramo merideño tiene una subregión hortícola de piso alto muy importante. Este proyecto piloto comenzó, este 2019, en el municipio Rangel, y se extenderá a todos los municipios del eje Páramo; es decir: Santos Marquina, Cardenal Quintero, Miranda y Pueblo Llano. Este año, tenemos como meta levantar el diagnóstico de la producción para el municipio Rangel, de cuatro rubros específicos: papa, ajo, zanahoria y trigo. Para ello, contamos con especialistas en imágenes espectrales como geógrafos, ingenieros agrónomos y forestales”, señaló.

Los resultados hablan por sí solos

Para la presidenta del Instituto de Proyectos Especiales de Mérida, Danmary Hernández, este innovador sistema ha arrojado excelentes resultados, puesto que, hasta la fecha, las imágenes multiespectrales de Miranda y Sucre han logrado delimitar 56 unidades de producción.

“Hemos incorporado estas unidades de producción donde se evidencia el desarrollo fenológico; son imágenes trabajadas que permiten ver cuándo el productor preparó el terreno para la siembra, cuándo sembró y cuándo cosechó. Esto se puede seguir en una línea de tiempo: podemos ubicar la parcela, y determinar las coordenadas. Por ejemplo, un productor de cualquier municipio, para el mes de abril, estaba sembrando y, para agosto, cosechó. Es una información que se puede obtener mediante el estudio de imágenes satelitales”, enfatizó.

La investigadora explicó que ya completaron la información de las unidades productivas de tres de las cinco parroquias del municipio Rangel, y esperan completar toda la zona a final del año 2019.

“Ha sido un año productivo. Pudimos identificar cómo se comportaron estos cuatro rubros en todas las unidades de producción. Además, la herramienta de monitoreo y seguimiento de las imágenes satelitales permite levantar los cuerpos de agua artificiales en el municipio, un tipo de recipientes que realizan los productores para alimentar sus sistemas de riego”, subrayó.

Añadió que, en el año 2020, se tratará el tema del manejo de los suelos con el Observatorio Satelital del IPE para medir, efectivamente, cómo se comportan los suelos, con el fin de ayudar a los productores a planificar su siembra.

“Podemos obtener los insumos necesarios para una temporada de trigo o zanahoria. Hacer una planificación de la siembra, con datos reales. El proyecto estaba destinado para un año, pero como ha sido tan exitoso, trascendió, y se va a convertir en un programa, monitoreando todo el eje páramo e incorporando otras aristas, como la observación de las fronteras agrícolas en un estado como Mérida, con parques nacionales y reservas forestales para la agricultura. Necesitamos hacer seguimiento de ese impacto”, puntualizó.

Hernández acotó que el Proyecto Observatorio Satelital es el eje central del IPE en este momento, y su proyecto de mayor envergadura.

“La implementación y el estudio de las imágenes satelitales es un logro en el área de investigación científica, con una tecnología soberana puesta al servicio de los pueblos. El observatorio satelital analiza la separación de tierras para la siembra. Gracias al apoyo de la ABAE, aprovechamos las potencialidades de los satélites nacionales de observación terrestre, que toman las fotografías con alta resolución a un metro de distancia de los cultivos, y podemos monitorear, y levantar información valiosa y estratégica para garantizar la alimentación del pueblo venezolano”, concluyó.