Investigador Orive: Uso indiscriminado de medicamentos genera contaminación ambiental

Prensa Mincyt/IVIC/ Edith García.- «Farmacia sostenible: el problema de la farmacontaminación» fue el tema que abordó, este sábado, el investigador Gorka Orive, quien en su ponencia expuso sobre los efectos ecotoxicológicos y ambientales que han producido en las últimas décadas los medicamentos.

“Los fármacos están hechos en primer lugar para ser estables en nuestros organismos y los transformamos para ser excretables y, en segundo lugar, están diseñados para liberar efectos farmacológicos a bajas concentraciones, por lo tanto aunque en los ríos, lagos y diferentes lugares acuosos haya concentraciones muy bajas pueden ser suficientes para producir efectos de contaminación, tomando en cuenta que muchas de estas sustancias se concentran perfectamente en la naturaleza”.

El experto explicó que en las últimas décadas el consumo de medicamentos ha crecido progresivamente, no solo en salud humana, sino en salud veterinaria. La inclusión de los productos biológicos ha hecho que cada vez se consuman más porque entre otras cosas cada vez hay más enfermedades crónicas, desde los años 60 hasta la actualidad el uso de medicamentos se ha disparado exponencialmente.

Comentó que desde el primer momento que se sintetizan hay riesgo de que entre en la naturaleza, tomando en cuenta que entre el 70 % y 80 % de la contaminación ambiental por el uso de fármacos viene dado por el uso que el ser humano le da a estas sustancias.

“Cuando estas sustancias salen de nuestro organismo van a dar a las aguas residuales, en los mejores de los casos esas aguas pasan a las plantas depuradoras, estas plantas no están diseñadas para limpiar fármacos y eliminarlos del todo, de allí que una cantidad considerable de ellos pasa a la naturaleza, y es captado por diferentes microrganismos invertebrados, vertebrados, hay cadenas tróficas y de alguna manera termina afectándonos a nosotros porque está ligado a algunos medicamentos o a la resistencia de los antibióticos”.

Señaló el investigador que el 42 % de las aguas residuales del mundo no están tratadas con plantas depuradoras, todo va al mar, a los ríos y esta es una realidad que ocurre a nivel mundial.

De los 4 mil medicamentos que existen actualmente en el mundo tanto para consumo humano como de uso veterinario ya se han identificado en matrices biológicas o ambientales mil de ellos, y se han detectado en lagos, ríos, estuarios, lodos y en diferentes zonas terrestres.

¿Hacia dónde vamos?

En Europa estamos orientados hacia la monitorización, existe listas de fármacos que están bajo vigilancia, el parlamento europeo exigirá en los países marcos la monitorización de fármacos en aguas, ríos y determinados lugares naturales. “Por primera vez en aguas superficiales fueron captados 28 fármacos y en aguas profundas 2 o 3 fármacos como son carbamazepina, ibuprofeno, determinados antibióticos y estrógenos.

A partir de ahora, en España la administración pública debe velar por la presencia de estos medicamentos. “Estaremos atentos para conocer los resultados que esto genere, porque cuando los niveles superen los umbrales Europa va a multar a esos países, veremos hacia donde derivan esas consecuencias”.

Posibles soluciones

Existe el proyecto de farmacias sostenibles, “un proyecto que se está desarrollando en mi país y mi objetivo es trasladarlo a Latinoamérica. Los invito a que se animen porque considero que se pueden hacer grandes cosas”.

Destacó el investigador que en primer lugar se debe asumir que el problema existe y es complejo porque afecta no solo el ambiente, sino al sector sanitario.

Gorka Orive explicó que se puede actuar en el origen, que no es otra cosa que contaminar menos y también se puede actuar al final, que significa limpiar lo contaminado, en ningún caso se plantea quitar un medicamento a un paciente que lo necesita, solo se debe hacer una reflexión colectiva, “porque debemos pensar qué planeta dejaremos a nuestros hijos y nietos”.

Otras de las posibles soluciones que asomó el experto es la promoción de hábitos saludables, porque de esa manera se evitarían muchísimo comorbilidad, hacer uso racional de los medicamentos y exigir a las farmacéuticas medicamentos que sean más agradables y sostenibles ambientalmente.