“Es necesario redescubrir una nueva historia con una visión de conjunto,

de valoración humana en donde se revele la actuación de la mujer

 junto con el hombre, en un contexto social más amplio,

en la política, en la ciencia, la vida intelectual, la escuela, la familia”.

Hugo Chávez (2002)

Luego de la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en 1999, en nuestro país se asume la equidad de género, sin discriminación ni subordinación. La equidad de género transversaliza todo el texto constitucional y establece nuevas relaciones en los ámbitos jurídico, familiar, político, socioeconómico y cultura. Esta nueva garantía de derechos humanos, conquistada en la Revolución, hace a la mujer coprotagonista de dichos cambios y la visibiliza, históricamente, cuando reivindica su participación en todos esos ámbitos.

Así la formulación de políticas públicas, en materia de ciencia, tecnología e innovación en Venezuela, ha considerado la participación de la mujer como un derecho que se promueve en cada uno de los programas y proyectos que se ejecutan en el país. Este derecho, promulgado constitucionalmente y promovido desde todas las esferas de decisión, a nivel nacional, se evidencia en los altos niveles de participación y la actuación activa de la mujer en actividades científicas y tecnológicas que otrora correspondían a roles masculinos.

En la Revolución, Venezuela, a diferencia de otros países, ha alcanzado la paridad de género. Así lo ha reconocido la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Más del 50 % de las personas hacedoras de ciencia y tecnología, en Venezuela, son mujeres. Mejor aún: hay mujeres en los principales puestos de la institucionalidad científica.