Venezuela siembra parcelas de maíz para la multiplicación de variedades locales

Prensa Mincyt/Miroslava Cariel.- El Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt) inició la siembra de cuatro parcelas demostrativas de variedades nacionales de maíz , tomando en cuenta las semillas ancestrales propias de cada zona en estudio.

Luis Colmenares, técnico de la Corporación para el Desarrollo Científico y Tecnológico (Codecyt), explicó que los estados en donde se instalaron las primeras parcelas demostrativas son Carabobo, Aragua y Portuguesa. En estos terrenos, se sembraron semillas de seis variedades nacionales de maíz.

Son espacios de educación y crecimiento distribuidas en el Monasterio Santa María Reina de Los Ángeles, en Chirgua, estado Carabobo; el Campo Experimental de la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela (UCV), en El Limón, estado Aragua; la granja La Bullaranga, en el sector Montañuela, en Araure, estado Portuguesa; en la comunidad Tapa de Piedra, del sector La Tapa, en Araure, también en Portuguesa.

Colmenares detalló que cada una de las parcelas demostrativas sembradas consta de una superficie de 294 metros cuadrados y las dimensiones de 58.8 metros de largo por cinco metros de ancho, delimitadas internamente por seis pequeñas parcelas de seis hileras cada una y en las que se aplican técnicas ancestrales e insumos amigables con el ambiente.

Método de trabajo participativo

El establecimiento de parcelas demostrativas se implementa como el mejor método para compartir resultados de ensayos aplicando técnicas nuevas y antiguas, propias y extrañas, que permiten conocer las características agronómicas, genéticas, fenotípicas de cada variedad local de maíz y su respectivo proceso de cultivo.

“Con esto y mediante el intercambio de experiencias de cada zona estudiada, podemos lograr que los productores de cada zona puedan reconocer a simple vista distintas variedades de maíz que, con el pasar de los años, se creían perdidas; pero que, aún, están presentes en las localidades”, explicó el técnico de Codecyt.

La bioinformática, herramienta clave en el estudio del genoma del SARS-CoV-2

Prensa Mincyt/IVIC/Edith García.- Para nadie es un secreto que los estudios que se vienen realizando desde el área de bioinformática en epidemiología genómica han ayudado a hacerle frente a la pandemia de COVID-19.

La bioinformática es un área del conocimiento con elementos asociados al estudio de la estructura genética en particular. En los últimos 30 años, ha sido una herramienta muy importante para el conocimiento de los genomas de los diferentes seres vivos.

“A raíz del proyecto del genoma humano se dio un boom internacional sobre los procesos de secuenciación, no solamente de pequeños fragmentos, sino que actualmente tenemos tecnología de secuenciación de nueva generación que nos permite hacer estudios de genomas completos, incluyendo los del SARS-CoV-2”, explicó Carlos Ramírez, biólogo, genetista y jefe del Laboratorio de Estudios Genómicos y Forenses, del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), en el programa “Ciencia, pueblo y patria”, que transmite Radio Nacional de Venezuela Informativa (RNV).

En los últimos meses, distintos laboratorios a nivel mundial han venido estudiando las variantes que están circulando, lo que suministra muchos datos que son imposibles de analizar de manera manual; por lo tanto, la herramienta bioinformática para el análisis de datos permite obtener información sobre estos genomas en particular, poder compararlos y hacer las llamadas filogenias.

“La filogenia, no es otra cosa que el árbol genealógico de estos virus, que suministran información, como su origen, cómo se han ido dispersando y cómo ciertas variantes predominan en un momento determinado de la pandemia. Eso es importante conocerlo, para esta segunda ola, por lo menos para América Latina y el Caribe, tomando en cuenta que en Europa están inmersos en una tercera ola y la India se convirtió en el epicentro de la pandemia por el elevado número de fallecidos a raíz de la enfermedad. De allí que la bioinformática es una herramienta fundamental para poder analizar y estudiar estos datos que se dan a nivel mundial”, precisó el experto.

El biólogo señaló que, con la bioinformática, se han detectado características particulares del virus, como es la glicoproteína S, que se fusiona con la célula humana y permite el ingreso del agente infeccioso.

Sobre las medidas de bioseguridad, Ramírez recomienda no relajar los cuidados y continuar usando regularmente el tapabocas, hacer el lavado de frecuente de las manos con agua y jabón y mantener el distanciamiento físico, mientras no se tenga acceso a las vacunas y no se logre inmunizar al menos el 70 % de la población.  

Primer registro en Venezuela de un cocodrilo con cuernos del Mioceno tardío

Prensa Mincyt/IVIC/Edith García.- Primer registro para Venezuela de un cocodrilo con cuernos (Acresuchus pachytemporalis), proveniente de la formación Urumaco del estado Falcón coleccionada en 1984.

Este nuevo hallazgo estuvo a cargo de los doctores Ascanio Rincón, jefe del Laboratorio de Paleontología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC); y Giovanne C. Mendes, del Laboratorio de Estudios Paleobiológicos, del Departamento de Biología, de la Universidad Federal de São Carlos, Sorocaba, Brasil.

El fósil estaba en el olvido desde 1984 hasta 2019. Su descripción fue publicada en 2021. En 2019, el paleontólogo Ascanio Rincón fue llamado por la profesora María Lourdes González a colaborar en la recuperación de la Colección de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Simón Bolívar (USB).

Se trata de un cocodrilo con cuernos, debido a las proyecciones óseas en los temporales, muy parecidas a los encontrados en las especies Mourasuchus pattersoniMourasuchus arendsi que también vivieron en la Formación Urumaco; ambos del período del Mioceno tardío, que data de hace nueve millones de años aproximadamente.

“El ejemplar, catalogado como MCNUSB-PB-02FU-RS43, consta de una porción posterior del cráneo, constituida mayoritariamente por la mesa craneal y la caja craneana, y de ramas mandibulares incompletas asociadas. El fósil representa la primera aparición de Acresuchus pachytemporalis fuera de la Formación Solimões del Mioceno tardío de Brasil”, explicó Rincón.

También resulta interesante de este descubrimiento, que las formaciones Solimões (Brasil) y Urumaco (Venezuela) tenían especies en común; es decir: había una región biogeográfica importante de ciénagas y pantanos que probablemente venían de Brasil central hasta Urumaco, y en algún momento, no necesariamente cuando se depositaron los ejemplares fósiles, sino mucho antes: la región se separó dejando poblaciones de individuos viviendo en lo que hoy es Urumaco y Solimões. De esa manera, siguieron caminos ecológicos y evolutivos similares, aunque separados.

La formación Urumaco tiene una de las faunas fósiles de cocodrilos más ricas y ecológicamente diversas del Cenozoico de América del Sur. “Esta diversidad incluye varios géneros y especies diferentes de crocodilianos que tenían muchos nichos ecológicos distintos, como los depredadores generalistas, depredadores durófagos, depredadores gigantes, piscívoros longirrostrinos”, señaló el experto.